02 Concuelo Velázquez

¡Bésame, Velázquez!

enero 23, 2013 / por / 0 Comentario


Hace 8 años el Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, melancólicamente se engalanaba para recibir el cuerpo de la querida mujer jalisciense que tanto beso pidió en vida: Consuelo Velázquez (21/Agosto/1916 – 22/Enero/2005). Poco después –polvo fuimos y polvo seremos– pasó de ser ojos cerrados y cuerpo presente a ser cenizas en la iglesia de Santo Tomás Moro, lugar donde Consuelito pasaba cada domingo demostrando, a ojo cerrado, su harto agradecimiento por el éxito, la pasión y, por supuesto, la música: su fiel compañera desde los 6 años de edad.

Se rumora que, a sus 16 años de edad, Consuelito todavía no tenía esa suerte de labios encontrados por amor; pero anhelaba. Así, pues, fue que con dos palabras poéticas, bohemias y salvajes, dio título a su íntimo deseo. Desde las comisuras de sus labios, hasta las huellas abandonadas en las teclas blancas de su piano: Bésame mucho.

Este bolero pasional no sólo es una manera excepcional de expresar el desenfrenado deseo que a todos nos ha revoloteado el estómago más de una vez. También es una bellísima obra musical con sello mexicano que nos puede hacer recordar el olor de nuestra tierra estemos en donde estemos. Bésame mucho es la canción más editada e interpretada en el mundo; desde los Beatles, hasta La Sonora Santanera; desde Elvis Presley, hasta Luis Miguel; desde Plácido Domingo hasta Diana Krall; desde Zoé hasta Mónica Naranjo.

Más allá de la obvia poética desenfrenada y de la gran conmoción que en algunos de nosotros pueda causar la idea de una delicada voz susurrándonos al oído este himno al amor, el verdadero éxito de esta pieza estuvo en la segunda guerra mundial. Mientras los soldados estadounidenses acarreados a jugar volados por sus vidas recordaban a sus amores dulces y se juraban a sí mismos jugarse todas las cartas con tal de regresar por un beso más, alguna mujer con triste semblante recordaba, con lágrimas, su último encuentro con su guerrero de traje verde antes de partir: bésame… bésame mucho, como si fuera esta noche la última vez… piensa que tal vez mañana ya estaré muy lejos, muy lejos de aquí.

Les comparto una de mis versiones favoritas de esta singular manera de creer en el amor, pero eso sí, también los invito a hurgar por ahí y a besarse mucho.

Como si fuera esa noche, la última vez.

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SOBRE EL AUTOR

Las estrellas en tu cuello y los lunares en el cielo.


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