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Delfos y sus Visiones Insondables: Clausura del 10º Festival Cultural Universitario ITESO 2012

El poder de las artes escénicas, en este caso el de la danza contemporánea, invadió el espacio del Auditorio Pedro Arrupe, SJ. en la clausura del 10º Festival Cultural Universitario ITESO 2012 el pasado miércoles 7 de noviembre, celebrando también el Día del ITESO.

La compañía Delfos de danza contemporánea presentó Visiones Insondables, cuyo programa incluyó cinco obras dirigidas por los fundadores de la compañía Víctor Manuel Ruíz y Claudia Lavista.

Trío y Cordón dio apertura al programa. Esta obra que fue galardonada con el primer lugar del XIII Premio Nacional de Danza INBA – UNAM en 1992. Con la cualidad de movimiento que caracteriza a Delfos, Trío y Cordón llevó a los espectadores a una experiencia sensorial de sutileza y conexión. La fluidez de los tres bailarines que se adueñaron del escenario cautivaron en cada movimiento las miradas del público.
Los cuerpos unidos en un magnetismo únicamente posible con la danza y los colores cálidos, nos remitieron a la descripción de dicha obra: “Miradas sutiles, ligeros roces de piel, tres cuerpos que se entrelazan…”

Solo y Mi Alma fue la segunda puesta en escena y representó un contraste en relación a la primera. Un solo ejecutado por un bailarín que logró proyectar sobre el escenario una introspección personal, a la que, gracias a la magia del movimiento, todos los presentes pudimos adentrarnos y así, formar parte de una experiencia que vibró en cada uno de los espectadores.

Por otro lado Secretos cautivó invariablemente la energía y atención de todos los allí presentes. El manejo de la iluminación en conjunto con los vestuarios, entrecomillaron la calidad dancística  de los movimientos ejecutados por las bailarinas. El conjunto del poder escénico de la obra transmitía los sentimientos generados en base al argumento de la obra: la prohibición y el silencio.

Finalmente, la última puesta en escena, Bolero, trajo en esencia una cautivante recopilación de sentimientos y poesía de movimiento energéticos y fluidos. Fuerza, contraste y explosión a flor de piel transpiraron en cada uno de los diez cuerpos desde el escenario hasta cada ojo expectante.

Un espectáculo de hora y media que deleitó sensorialmente a todos los presentes y que sólo Delfos hubiese podido concluir con broche de oro.
Como cierre de la noche y a su vez del Festival, se concluyó con un brindis y degustación de bocadillos, acompañado de buenas críticas del evento.

Fotografía: Caleb Roldán Estrada

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