home literatura, Movimientos, poemas El irreverente mago del “Haz lo que quieras”. Aleister Crowley. Parte 1

El irreverente mago del “Haz lo que quieras”. Aleister Crowley. Parte 1

Crowley en la esquina superior derecha del álbum Sgt Pepper's Lonely Hearts Club Band
Crowley en la esquina superior izquierda del álbum Sgt Pepper’s Lonely Hearts Club Band

En junio de 1967 los Beatles lanzaban su octavo álbum de estudio, el Sgt Pepper´s Lonely Hearts Club Band. Un disco que se haría famoso no solo por ser considerado uno de los mejores de la historia del rock, sino por el concepto de su polémica y creativa portada. El diseñador Peter Blake rodeaba a los cuatro Beatles vestidos como coloridos sargentos en un collage de célebres rostros. Además de una serie de supuestos mensajes en clave, los personajes representaban los subversivos gustos de los músicos. Entre todos, había uno en la esquina superior derecha, que con su calva reluciente, mirada enigmática y rupturismo se iría transformando en los años sesenta en todo un ícono de la contracultura. Esa inclusión hizo especular que en los Beatles podían existir conexiones con lo oscuro, lo siniestro, incluso algunos afirmarían, con lo diabólico. Otras personalidades de la música popular y la cultura fueron vinculados al mismo rumor, entre otros los Rolling Stones, Ozzy Ozburne, David Bowie, Iron Maiden, Led Zeppelin. La conexión entre ellos fue la profunda atracción por aquella figura que en la portada de los Beatles causaba tanta polémica, mal comprendida y juzgada, tanto en su época como hasta hoy: el mago inglés Aleister Crowley, quien fue tildado por el diario John Bull en 1920 como “el hombre más perverso del mundo”.

¿Quién fue Aleister Crowley?

¿Cuáles fueron las razones que hicieron que Crowley se rodeara de esa oscura leyenda? John Symonds, uno de sus principales biógrafos y detractores, finalizaba el prefacio de su libro “La Gran Bestia” comentando, “Si yo tuviera que esculpir en una lápida el epitafio de aquel hombre, tan extraordinario y lleno de talento, diría esto: Aleister Crowley. Dejó en libertad a los dioses psicóticos”.

Crowley nació en una época que lentamente enfrentaría los valores conservadores. Desde finales del siglo XIX la moral puritana, que tuvo su máximo ícono en la Reina Victoria de Inglaterra, iba siendo encarada por las ideas de Freud, Nietzche, Marx y otros. El arte, la música, las ciencias se sumergían en espacios inexplorados, abriendo en el inconsciente nuevos laberintos que en sus sombras, mostraban significados esclarecedores del alma humana. Pero no solo la ciencia y la filosofía académica pondrían en marcha estos nuevos caminos. Usualmente se considera que esta época, que colocará las bases del nuevo siglo XX, se caracteriza por la arremetida de la racionalidad en todos sus frentes. No obstante en respuesta surgirán una serie de tendencias que en paralelo evocaban el valor de la intuición, la magia, el ocultismo y la mística. De ese suelo brotarán Eliphas Levi, Madame Blavatsky, Gurdieff, McGregor Mathers, entre otros. A Crowley, le correspondería levantar una espiritualidad, que a ojos del antiguo orden reaccionario, claramente dejaría en libertad ideas antisociales.

Autorretrato de Crowley. Una inquietante mirada sobre una firma con su típica A fálica y la C como una luna representando el aspecto femenino.
Autorretrato de Crowley. Una inquietante mirada sobre una firma con su típica A fálica y la C como una luna representando el aspecto femenino. Publicado en el primer volumen de sus Confesiones.

Edward Alexander Crowley nació el 12 de octubre de 1875 en Warwickshire, en el seno de una familia puritana de la orden de Plymouth. Desde pequeño el inquieto joven entraba en conflicto con un hogar lleno de restricciones, pecados y tabúes, donde incluso la celebración de la navidad era considerado un acto de blasfemia. Sus padres no dudaron llamarle “la Bestia” por su agitado comportamiento que no encajaba con los valores restrictivos. El joven Crowley entraba desde la niñez en rebeldía con las terribles visiones del apocalipsis, tan presente en el fundamentalismo cristiano. Se establecía una personalidad de un enorme y solipsista ego, cuya inquietud le volcaba a escudriñar en respuestas que superaran todos los límites que la prohibición imponía.

Con estas características ingresó a estudiar en el Trinity College en Cambridge, ocupando la mayor parte del tiempo en leer, escribir poesía, vagar en solitario y practicar alpinismo. Publica individualmente sus primeros libros de poemas llenos de erotismo e ironía, en cuyos contenidos busca fastidiar el ambiente gris de hipocresía de la burguesía victoriana, que mientras se levanta como ejemplo de moral en el mundo, condena a Oscar Wilde por homosexual y declara la Guerra a China para insertar obligatoriamente el comercio del opio

Sin embargo su ego no solo se satisfacía de poesía, necesitando encontrar una “materia que sea inmune a las fuerzas del cambio”. En 1898 conoce a Julian Baker un químico que le introduce en la alquimia y la búsqueda del Santuario Secreto de los Santos, en referencia a la obra de Eckartshausen “La nube sobre el santuario” que hablaba de una Iglesia oculta donde se hallaban contenidos todos los misterios.

El joven terrible del Trinity College de Cambridge.
El joven terrible del Trinity College de Cambridge.

En esa búsqueda entró en contacto con la sociedad mágica de la Golden Dawn, cuyo líder Samuel Liddell McGregor Mathers fue un voluntario de infantería que posteriormente pasó años recuperando manuscritos mágicos de las bibliotecas de Europa. Crowley se abría paso rápidamente al mundo del ocultismo a través de esta orden, escogiendo como nombre mágico Perdurabo (Perduraré).

La Golden Dawn es una organización esotérica que mezcla ritos de corte masónico con magia ceremonial de carácter enochiano, es decir provenientes de la invocación de espíritus angélicos tal como lo desarrolló el mago isabelino del siglo XVI John Dee. De esta forma es depositaria de conocimientos en cábala, alquimia, teúrgia y gnosticismo. No obstante, estas ceremonias tan llenas de vestimentas, liturgias y largos procedimientos, aburrían a Crowley que buscaba resultados más significativos por un camino más corto.

Una representación alegórica de las ceremonias de la Golden Dawn. Pueden observarse las reminiscencias egipcias en el tocado de Mathers y el círculo mágico que protege al adepto de las fuerzas externas a la invocación.
Una representación alegórica de las ceremonias de la Golden Dawn. Pueden observarse las reminiscencias egipcias en el tocado de Mathers y el círculo mágico que protege al adepto de las fuerzas externas a la invocación.

En camino a contactar El Santo Ángel Guardián.

Mathers en su búsqueda de un sistema de magia eficaz descubrió en la biblioteca del Arsenal en París un extraño manuscrito titulado “La magia sagrada de Abramelin el mago” supuestamente de 1458. Este libro permite principalmente que el aspirante entre en contacto con su Santo Ángel Guardián a través de un proceso estricto de contemplación, venciendo y dominando todas las fuerzas oscuras que se le presenten. Crowley comprendió el alcance de este ritual para sus objetivos y decidió llevarlo a cabo. Con todo, Allan Bennett, un notable miembro de la Golden Dawn le advirtió sobre el peligro de “andar en la Goecia” (la magia negra). Bajo esta advertencia Perdurabo accedió a quedar bajo su tutoría donde aprendió yoga de alto nivel, el uso de alucinógenos y sobre todo el paso definitivo para la comunicación con su Santo Ángel Guardián. Bennett, se trasformaría así en su maestro y aunque tomaría su propio camino, convirtiéndose al budismo, dejó una marca indeleble en el mago inglés a través del uso de drogas en la comunicación con entidades astrales.

Prácticamente la mayoría de los biógrafos de Crowley coinciden que existe un punto de inflexión en su vida, dónde a partir de él comenzará un largo viaje que lo llevará al abandono y la pobreza. Supuestamente en algunos de los tantos rituales que desarrolló, desató fuerzas que le dominaron, pero que en conjunto le condujeron a visiones que hasta hoy un gran número de personas profesa como revelaciones de un nuevo orden.

Tras un viaje a la India y Birmania, que en conjunto conllevó una escalada en los Himalayas al monte K2 (Chogo-Ri), Crowley se concentrará en una mansión a orillas del Lago Ness, Boleskine House en Escocia para intentar definitivamente la operación de Abramelin. Algunos dicen que aun fuerzas densas rondan la casa, pues por una suerte del destino Crowley interrumpiría el ritual al contraer matrimonio. Con su reciente esposa Rose Kelly deciden viajar de luna de miel al El Cairo, lugar donde tendrá lugar una de las experiencias más notables en su vida.

Una familia en apariencia normal. Rose Kelly, Crowley y la pequeña hija que fallecería prontamente.
Una familia en apariencia normal. Rose Kelly, Crowley y la pequeña hija que fallecería prontamente.

Crowley comentaba que el 16 de marzo de 1904, Rose entró en trance diciendo “¡Ellos te están esperando!”. Dado que su esposa no había sido iniciada en la magia no le prestó mucha importancia a esa indicación. Pero tras algunos días luego de invocar a Thoth (el dios de la sabiduría), Rose mencionó a Horus como uno de las entidades que aguardaban. Crowley, hizo numerosas preguntas sobre el dios egipcio que fueron contestadas correctamente.

La prueba final fue la identificación, por parte de Rose, de Horus en una Estela de Ankh-ef-en-Khonsu expuesta en el Museo de Boulak, catalogada con el número 666. Esta pieza pasó a llamarse en la religión que Crowley inventaría “La Estela de la Revelación”. Rose que mostraba capacidades mediúmnicas daba instrucciones a su esposo para entrar durante tres días al “templo” y escribir lo que escuchara entre el medio día y las 13:00hrs.

Crowley recibiendo el Libro de la Ley. Interpretación del artista Mitchell Nolte, óleo, 2012.
Crowley recibiendo el Libro de la Ley. Interpretación del artista Mitchell Nolte, óleo, 2012.

Preparado solo con lápiz y papel, sentado en su escritorio, durante los días 8, 9, y 10 de abril de 1904 a la hora fijada, Crowley escuchó proveniente de su hombro izquierdo, desde la esquina más alejada de la habitación “un timbre profundo, musical y expresivo, de tonos solemnes, voluptuosos, cálidos, fieros” que además carecía de “acento nativo o foráneo”. Sin querer mirarle de frente, Crowley tuvo la impresión que la entidad tenía un cuerpo de fina materia, identificándose como Aiwass, su Santo Ángel de la Guarda. Esta inteligencia desencarnada le dictaba “El Libro de la Ley” que fundaba una nueva religión acorde al nuevo eón, que enseñaba la ley de Thelema (en griego voluntad) que se resume en dos preceptos: “Hacer tu voluntad será el todo de la Ley” y “Amor es la ley, amor bajo el dominio de la voluntad”.

Continúa el próximo sábado…

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