TAMAYO-01

“Hay más rutas que la nuestra”: 32 años del Tamayo

mayo 29, 2013 / por / 0 Comentario

Inaugurado el 29 de mayo de 1989, el Museo Tamayo Arte Contemporáneo cumple 32 años. Para celebrarlos, y como especie de ejercicio crítico sobre su propia labor, El Tamayo presenta la exposición Hay más rutas que la nuestra: Las colecciones del Tamayo después de la modernidad, con la curaduría de Willy Katz en colaboración con Eduardo Abaroa y Daniel Garza Usabiaga.

 

Museo Tamayo

 

Desde hace ya algún tiempo ha sido cuestionada la forma en que el Museo Tamayo debiera conducirse. Pensado en su momento por el pintor oaxaqueño que le da nombre como un recinto para la exhibición de las novedades artísticas internacionales en México, el Museo cuenta con una de las colecciones de arte plástico más importantes de América Latina. Obras de importantes pintores internacionales como Mark Rothko, Pablo Picasso, Joan Miró, René Magritte, entre otros; y de nacionales como Francisco Toledo y el mismo Rufino Tamayo, forman parte de su colección.

 

Rufino Tamayo

Ante la encrusijada de las exploraciones conceptuales del arte contemporáneo, El Tamayo se enfrenta a un dilema: ¿cómo integrar su labor renovadora con la tradición, sin volverse obsoleto frente a los desarrollos artísticos no-necesariamente-plásticos? ¿Cómo conciliar su carácter nacional con la perspectiva internacionalista de su fundador? Vanguardia de su tiempo, la colección del Museo Tamayo corre el riesgo de envejecer rápido incluso en las ideas de su fundador. Hay más rutas que la nuestra es un intento por problematizar esta disyuntiva.

 

La exposición pone acento sobre la narrativa del arte mexicano y su función en la sociedad. Reproduce en un tono histórico (y a momentos satírico) las controversias que mantuviera el mismo Rufino Tamayo con artistas de su época, el caso de Siqueiros y Diego Rivera, sobre cómo debiera ser el arte mexicano. Sabiendo la controversia, la exposición nos presenta ejemplos recientes y no tanto de las posibles perspectivas de esta disyuntiva. Fiel a su propuesta, los trabajos en exhibición resaltan por su irregularidad.

 

Uno de los momentos centrales de la exposición es la reinterpretación crítica al muralismo mexicano. Gabriel Orozco abre la exposición con su Mural Sol. Suerte de sátira sobre el muralismo, su trabajo retoma sus elementos formales más significativos: la perspectiva, la iconografía popular, el uso de materiales industriales e incluso, las alusiones a la sociedad de consumo. En resumen: un rótulo comercial en un museo, la desacralización del arte moderno, la exposición de un anuncio de cerveza; la destrucción del arte por el arte. ¿A eso se dirige la plástica mexicana?

 

Mural Sol

 

Teresa Margolles hace una propuesta distinta: Muro Baleado no retoma los elementos formales del muralismo, pero sí su voluntad crítica. Un muro en blanco, quizá la dimensión cero del arte público. Violentado en su medio material, el arte se ve imposibilitado a aparecer ante los estragos de una balacera.

 

Muro Baleado

 

La ambiciosa pregunta sobre el arte mexicano no se queda en el muralismo. Así como la exposición nos presenta notables ejemplos de pintura en lienzo o instalación, también retrocede al arte prehispánico y reproduce, dada su sencillez técnica, el arte mesoamericano con los recursos de la producción en serie (Eduardo Abaroa, Tres ejemplos de reproducción cultural). Fuera del contexto de un tiempo mítico, las esculturas son desprovistas de su valor simbólico. ¿Es el arte mexicano actual un souvenir o lo fue siempre?

Hay más rutas que la nuestra implica la existencia de alternativas, sí, y también de caídas al abismo. Ante el aluvión de fotografías y recortes de periódico sobre las polémicas de Rufino Tamayo, su obra expuesta cuelga a dos metros de altura, inapreciable. Sobre una mesa los llaveros kitsch acaparan miradas, mientras en otra sala Telas de araña de Francisco Toledo conmueve con la elegancia de su composición.

 

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

 

Territorio de la indeterminación, el arte contemporáneo desafía las nociones modernas del propio Rufino Tamayo. “Después de la modernidad, el museo es un contexto de combinación entre imágenes universales y las visiones parciales que pueden tanto sublimar como desmitificar la relación del arte con el mundo”, reza uno de los muros de la exposición. ¿Terminó la modernidad de Tamayo? Lienzos, fotos y objetos de consumo muestran un museo que a sus 32 años respira persistentes dudas y donde descansan sus varias rutas posibles.

Facebook

Hay más rutas que la nuestra

Museo Tamayo (Página Web)

 

Deja un comentario

SOBRE EL AUTOR

"Dame una pluma y te construyo un Imperio."


Comparte y sigue leyendo!