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La posibilidad en la aridez: DE CIERTO NADA, NADA DESIERTO

 

Eduardo Cósmico
Eduardo Cósmico

El desierto ha estado en la memoria colectiva desde la existencia del ser humano y su encuentro con este paisaje. Ya sea como metáfora de un periodo de aridez y sequía creativa o espiritual, o como el habitar físico en este paisaje adverso, lo cierto es que “uno puede adentrarse en el desierto tanto para perderse como para encontrarse”1.

 La exposición “DE CIERTO NADA, NADA DESIERTO” presentada en Galería de Arte Sayulita por parte del colectivo Casa Paraíso y los fotógrafos tapatíos Eduardo Cósmico (Eduardo Villanueva) y Adolfo Prieto,muestra justamente estos polos: la posibilidad y la sequía, lo real y la alucinación.

Las imágenes presentadas tienen un indiscutible mérito técnico, pero más allá de eso, me gustaría hablar de su contenido intelectual y del hallazgo que propician.

La exhibición nos muestra una serie de imágenes que capturan paisajes del desierto mexicano; los azules de los cielos, los atardeceres silenciosos, la vegetación indiscutiblemente viva. Mas lo que tal vez no se desvela inmediatamente es el misticismo que les rodea.

Y es que cuando uno se encuentra ante lo que parece ser un desierto enajenante, se puede llegar a perder la noción entre lo verdadero y lo alucinante, como transmite la imagen Vagas escenas de lo cierto.

 

Vagas escenas de lo cierto-Adolfo Prieto
Vagas escenas de lo cierto-Adolfo Prieto

 

Es en ese entonces que, a diferencia de lo que ocurre en la ciudad, uno se da cuenta que la incertidumbre de un recorrido sin destino, cuyo trayecto no parece terminar, se vuelve una fuente de calma y serenidad. Entonces, la posibilidad de caminar sin tener que detenerse se convierte en una fuente de liberación.

 

Capaz de caminar sin detenerte, como nunca antes se ha sentido-Adolfo Prieto
Capaz de caminar sin detenerte, como nunca antes se ha sentido-Adolfo Prieto

 

Metafóricamente, los kilómetros de arena, sol y llanuras, pueden asociarse con la enajenación, la sequía espiritual y el tedio creativo. Pero de igual manera, estas mismas condiciones pueden desembocar a la purificación, la redención y la iniciación.1 Entonces, dentro de este trayecto físico o simbólico, podemos darnos cuenta que nada está desierto: todo puede propagar crecimiento.

 

“DE CIERTO NADA, NADA DESIERTO.”

 Para más información:

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1) “TIERRA.” El Libro De Los Símbolos- Reflexiones Sobre Las Imágenes Arquetípicas. Ed. Kathleen Martin. China: Archive for Research in Archetypal Symbolism, 2010. 116. Print.

 

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