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La Salteña: más que una pieza de pan

abril 21, 2013 / by / 0 Comment

Recordando a aquellos dones y doñitas pasando con sus cestos llenos de pan ofertándolo por las calles, podemos ver grandes variedades tanto de salados,  como el birote, la telera y los pambazos así como el tan adorado pan dulce, en su mayoría hechos de hojaldre, como las campechanas, los condes y las reinas de estilo francés. De este mismo estilo afrancesado es de donde llegan las primeras grandes pastelerías como El Globo. Pero para no marear con rollo histórico y nostálgico, hablemos mejor de la actualidad. Hoy en la ciudad me he encontrado con que tenemos una crisis de pan y no del estilo de crisis que ha tenido la tortilla a consecuencia del precio del maíz en el mercado, sino que la calidad de una pieza de pan dulce está por los suelos. Creo fuertemente que la falta y desapego a las tradiciones locales nos ha hecho víctimas del consumo empaquetado de productos hechos-en-serie. Y no me lo tomen a mal, no le echemos a culpa a nuestra tía Rosita, que su trabajo le ha costado llegar a dónde está. Pero que deberíamos de revalorar el sabor, precio y receta casera de una concha, o de una dona con chocolate y nuez que no sea de una transnacional crujiente y cremosa.

la foto (16)Hace un par de semanas me encontré con una panadería bastante peculiar, que sin lugar a dudas reúne lo bueno de dos mundos: Panadería La Salteña. Como me explicaron las alegres y amables dependientas, el lugar asemeja a las panaderías norteamericanas buscando que el consumidor siempre tenga a la vista el proceso por el que pasa el producto final. Y así fue que lo hice, con cierto aire relajado, el lugar da la posibilidad de admirar el proceso de panificación y poder seleccionar tu pieza al final. Por otro lado, me transporté a la pequeña panadería rústica de cualquier Pueblo Mágico del estado gracias al olor, al color y a la sensación de calor hogareño que el lugar me produce. Al hablar de sabor, lo que a mi paladar respecta, podemos hablar de un rescate de recuerdos y memorias de tradiciones a través del pan recién hecho diariamente por manos mexicanas expertas.

El tradicional niño envuelto tiene un no-tan-tradicional efecto en conjunto con la vainilla y la crema pastelera que te hace querer un adulto envuelto, ¡completo! Lo crujiente del hojaldre es bastante bien balanceado con lo suave que resulta el pañal por dentro en conjunción con el chocolate y la crema, que curiosamente no lo hace tan empalagoso como se lee. Así mismo, las galletas (tanto las de mantequilla como las de avena con miel) tienen el balance perfecto entre la humedad y la porosidad suficiente como para que no se desmorone en mil pedazos antes de haberla siquiera mordido. Toda pieza de pan está bastante recomendable y de un excelente tamaño (para aquellos que no estamos a dieta). Siguiendo con la extensa variedad de pan que ofrece La Salteña (¡y es que en realidad tienen de todo!), llegamos a mis dos favoritos, el primero: la dona de chocolate con nuez con verdaderos trozos en su cobertura y un bañado de chocolate que de nuevo, no resulta tan empalagoso. El segundo es su espectacular pastel de zanahoria, que de verdad me ha conquistado su humedad, su poca percepción de trozos de zanahoria en el pan y la mezcla de betunes que cubren al pastel juegan bastante bien en boca y corazón.


la foto (14)ConchasGalletas

Después de este descubrimiento, mi percepción de la crisis del pan ha desaparecido. Ahora que pienso en un vaso de leche bien frío y una pieza de pan dulce, pienso a que a unos poco pasos de mi casa, su casa, en Manuel Acuña 3052, estará un delicioso pecado que valdrá mucho la pena guardar para la cena.


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Erreíta en proceso, viajero, hedonista, food-groupie & amante del té. Instagramero: mundo_montesdeo

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