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Myosotis Sylvatica

Me desperté en la madrugada de un sueño muy extraño.

Recordaba haber tenido una conversación, con alguien o algo que colgaba de mi hombro… parecido a las películas cuando ponen al bien y al mal vestidos de ángeles y demonios, hablando mensajes que conllevan a la suspensión de los deseos del personaje principal.

Era tu recuerdo, que se sostenía con todas sus fuerzas de mis extremidades superiores susurrando nomeolvides nomeolvides nomeolvides.

Nada tonto el condenado; sabía justo donde ponerse para que yo no pudiera alcanzarlo con mis manos.

No tendría que haberse preocupado, porque de pronto, ví como mis palmas se tornaban transparentes.

Sentí un tenue dolor en los huesos y en los nudillos, y cuando las acerqué a mi rostro para examinarlas más de cerca, noté que sólo mis yemas existían; estaban como flotando arriba de mis muñecas, como sí alguien hubiese tomado un borrador y hubiese eliminado cautelosamente todo el contorno de la parte que unía mis dedos con mi muñeca: las líneas, los relieves, las marcas y la misma piel sobre la que estos se dibujaban .

Maldición, pensé: ahora menos podré conocer mi destino.

Ahí fue cuando me di cuenta.

No era un asunto del destino ni del futuro ni de suerte.

Más bien era el pasado desvaneciéndose.

Y es que las células que quedaron en mi piel después de acariciarte se estaban dispersando.

Rozar aquella envoltura que protegía tu alma se había vuelto un hábito tan cotidiano y no por eso menos mágico, que tus átomos habían comenzado a trazar las líneas de mi destino y a llenar los huecos entre mis propias moléculas.

Estaba hecha de ti.

Al menos mis manos lo estaban, esas con las que te entregué mi confianza desnuda y mis sueños incompletos.

¿El Inconveniente?

Mi cuerpo no estaba compuesto por ti.

Él no producía esa substancia que me atrajo a tus ojos y que magnetizaba mis manos a las tuyas. Esa substancia biológica casi esotérica era muy nuestra…Una alquimia entre moléculas tuyas y sueños míos, entre caricias de mí y miradas de ti.

Entonces cuando ya no estábamos, como las flores los átomos comenzaron a secarse, a desaparecer.

Ya no tenía manos con las que empujar a ese duendesito que hablaba con el nombre de un recuerdo.

Seguía colgando de mi hombro y mi aliento no era suficientemente fuerte para volarlo de un soplido.

Me metía al mar esperando que se ahogara.Y justo cuando tomé aire para sumergirme se escabulló por mi boca y se instaló en mi cabeza.

Nomeolvides nomeolvides nomeolvides.

Entonces fui yo la que casi se ahoga y de pronto desperté.

Caminé al baño a mojarme el rostro, y cuando regresé a mi cama, vi un ramo de flores secas, unas azulitas con centro amarillo.

Myosotis Sylvatica

Decía en un papel que colgaba de un cordoncillo de algodón.

Las busqué al día siguiente en mi libro de botánica que tu padre me regaló.

Nombre biológico: Myosotis Sylvatica

Nombre común: Nomeolvides

 

Myosotis sylvatica

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