Tiger Jam 2011

Recordando Where the light is: John Mayer

febrero 11, 2013 / por / 0 Comentario

Recordando un aniversario más de Where the light is, el legendario concierto que sacudió el Nokia Theatre Los Ángeles, en 2008. Abran el telón, pues no es necesario mencionar a quien no requiere presentación…

Bajo las luces del Nokia Theatre, un talento nato presentó el proyecto de gira John Mayer’s band y John Mayer’s trio: Where the light is. Con casa llena y un silencio prolongado, sólo es posible escuchar los trazos de un juego interminable de cuerdas acompañadas de la profunda voz de un cantante adicto a las luces de la ciudad. Un viajero que recuerda sus aventuras en Boston antes de que desertara de Berkley. In your atmosphere, Neon y Stop this train, son el incio perfecto para todo melómano que disfrute del furor de una atmósfera acústica. Un hombre y una guitarra, no más.

Aunque a veces es difícil saber en qué afinación se encuentran sus guitarras, John Mayer desafía a la perfección de una manera distinta. Daughters, acompañada del talento de Robbie McIntosh, visita al guitarrista que se duplica y se fusiona. Posteriormente, junto con la presencia de Ryan Calvin Harris, el grupo se comienza a reunir con temas como Free fallin. El auditorio se convierte en un hervidero de gritos, anhelando junto con los músicos, la posibilidad de explicar con palabras lo que acontece en el escenario.

mayer

“Vengo de tocar por años solo, encerrado en un cuarto, por lo que tocar con otras personas a veces me es muy difícil” menciona Mayer, la segunda parte del concierto presenta al trío, un proyecto con una enorme influencia de la escuela bluesera del maestro Hendrix: John Mayer trio. Everyday i have the blues llena el auditorio de solos, matices y dinamismo, que retumban antes y durante el obligado brote de improvisación en sus magistrales solos estridentes. Intercambio de miradas: músicos, público y un aura de éxtasis interminable. Duelo de melodias, riffs y sonidos vívidos e increíblemente complejos.

El azar es una pieza increíble en la coordinación que una banda puede tener. Los melosos solos de Mayer, casi con la dulzura de Santana y la violencia de Hendrix, arrasan en la segunda parte del concierto. Arrastran al público a disfrutar del blues que ha sido desplazado poco a poco en la actualidad. “Hoy acabamos de enfrascarnos en una odisea de blues y 7000 personas enloquecieron, no todo está perdido”, menciona Mayer desde el escenario.

Me aturden los aplausos del público al percatarme de que Vultures suena más perfecta que en el disco, y es precisamente el carácter lúdico de su armonía lo que me atrapa. La forma en que John llena con arreglos los espacios entre su voz, demuestran una increíble coordinación, ¿cómo lo hará? Imposible saberlo…

Vultures es la demanda a la manipulación de un sistema que polariza cada vez más la riqueza. Donde las clases medias se aíslan al percatarse de la insaciabilidad de las aves de rapiña que buscan cada vez tener más.

Retomando a Hendrix, Bold as love me hace recordar imágenes de Woodstock 69, homenaje inmortal al gran maestro que tocaba la guitarra con los dientes. Seguramente un legado que prevalecerá aún más en la coyuntura actual, donde encuentras pocas bandas que  utilicen solo guitarra, un bajo y una batería. El rock & blues de los 60’s resucita lleno de actualidad.

Con canciones como Waiting for the World to change, que hablan del sentimiento de letargo hacia los cambios generacionales que nunca llegan, la banda de más de 6 integrantes ilumina el escenario junto con su líder, que llena de vida los oídos de su público. Lo definitivo, viejo y nuevo se juntan en los éxitos de  John Mayer: Where the Light is.

Escuchar Slow dancing in a burning room pone en evidencia que no falta mucho para que el show termine, maldita sea. Junto con la canción, una atmósfera nostálgica acompaña la historia de un amor que se encuentra en la cuerda floja. Como una llama que se consume y deja detrás de sí todos los “hubieras” que ahora dejaron de existir.

El clímax del concierto era inconcebible si no iniciaba al lado de los delicados pero explosivos trazos de la legendaria Fender Stratocaster favorita de Mayer. Gravity, emblema de Where the Light is nos acompaña junto a las luces de la ciudad, la grandeza y el agradecimiento de un músico a su público. El sueño de vida dejó de ser sueño para convertirse en realidad y acompaña a John para siempre: el anhelo de todo músico a tener para siempre lo que ama. La pasión, los nervios y la incertidumbre de pararte en un escenario durante el resto de tu vida. Esta vez, mientras haya vida, habrá talento, y  Mayer nos seguriá acompañando para interpretar el legado de una estrella con exceso de brillo.

Escuchar a Mayer en vivo implica desplazar al disco y convertirlo en sólo una probadita de la grandeza de la banda. Cuando las palabras no alcanzan para describir una experiencia repleta de éxtasis y demás sensaciones indescifrables, se tendrán que usar sólo los sentidos…

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SOBRE EL AUTOR

''El exceso de la forma es nuestro vacío''


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