Gancho y cadena: primeros pasos del crochet
Cómo sostener el gancho, hacer la primera cadena, distinguir puntos básicos y leer patrones sin perderte en abreviaturas.
Publicado el 15/09/2026 Lectura 7 minutos
Para empezar a tejer a crochet basta con sostener el gancho como un lápiz o como un cuchillo, hacer un nudo corredizo y sacar lazadas a través de él hasta formar una cadena. Esa cadena es la base de casi todo lo demás: sobre ella se montan los puntos y de ahí sale cualquier proyecto, desde un cuadrado hasta un gorro. La dificultad no está en la muñeca sino en entender qué estás contando y cómo se escribe eso en un patrón.
Cómo sostener el gancho y hacer la primera cadena
El gancho se sostiene de dos maneras y ninguna es incorrecta. La postura de lápiz lo toma cerca de la cabeza, con el pulgar y el índice sobre la parte plana y el resto del mango descansando en la palma; la postura de cuchillo lo agarra desde arriba, como si fuera un cuchillo de mesa. Conviene probar las dos durante unos minutos y quedarse con la que permita mover solo la punta sin tensar el hombro. El hilo de trabajo sale del ovillo, pasa por el dedo índice de la mano libre y se controla con el meñique y el anular; esa mano no teje, solo dosifica.
El primer gesto es el nudo corredizo: se cruza el hilo formando un lazo, se mete la punta por dentro y se jala suavemente sin apretar. El gancho entra en ese lazo, engancha el hilo que viene del ovillo y lo pasa a través. Ya tienes una cadena de un punto. Repites: enganchar, jalar, enganchar, jalar. La tensión correcta permite que el gancho entre y salga sin forcejeo; si cuesta, el nudo está demasiado apretado y conviene rehacerlo.
Para quien quiera una referencia ordenada de puntadas, tensión y lectura de diagramas, existe una revista compañera en inglés, guía de crochet para principiantes, pensada justamente para quien retoma la afición después de años o empieza desde cero. No sustituye la práctica, pero ordena el vocabulario.
La cadena inicial se cuenta sin incluir el nudo corredizo ni el lazo que queda en el gancho. Si el patrón pide veinte cadenas, se cuentan veinte eslabones cerrados. Ese detalle explica por qué muchos proyectos empiezan torcidos: se cuenta de más o de menos y la primera vuelta queda desfasada.
¿Cuál es la diferencia entre medio punto, punto alto y punto doble?
La diferencia está en cuántas veces se pasa el hilo por el gancho antes de insertarlo y en cuántas lazadas se cierran después. Cada lazada extra añade altura y también un hueco, así que el punto elegido cambia la textura y el grosor de la pieza.
El medio punto, llamado single crochet en los patrones en inglés, es el más bajo y el más tupido. Se inserta el gancho en el punto de la vuelta anterior, se engancha el hilo, se saca una lazada y se cierran las dos que quedan en el gancho de un solo movimiento. Produce una tela firme, ideal para amigurumis, bolsas y bordes que no deben estirarse.
El punto medio alto, o half double crochet, empieza con una lazada en el gancho antes de insertarlo. Se saca el hilo y se cierran las tres lazadas juntas. Es un punto intermedio, con algo de caída, útil para mantas que no deben quedar rígidas.
El punto alto, double crochet, lleva una lazada previa y se cierra en dos tiempos: primero las dos primeras lazadas, luego las dos restantes. Es el punto más común en prendas y cuadrados porque avanza rápido y deja una tela flexible.
El punto doble alto, treble crochet, lleva dos lazadas previas y se cierra en tres tiempos. Es alto y calado, se usa en encajes, chales y motivos decorativos. La regla práctica: a más lazadas previas, más altura y más agujeros. Si un patrón mezcla los cuatro, la pieza gana relieve sin cambiar de hilo.
¿Cómo leer un patrón sin perderse en las abreviaturas?
Los patrones se escriben en un idioma compacto porque repiten las mismas palabras cientos de veces. En inglés, sc es single crochet, hdc es half double crochet, dc es double crochet y tr es treble crochet; ch es chain, sl st es slip stitch y rep significa repetir. En español las abreviaturas cambian: pb por punto bajo, pa por punto alto, cad por cadena, pto por punto. Antes de empezar, conviene escribir en el margen la equivalencia de cada abreviatura que aparezca.
El segundo paso es identificar la estructura. Casi todo patrón tiene materiales, tensión, notas y luego vueltas o rondas numeradas. La tensión es la parte que más se salta y la que más explica que una prenda salga grande o chica: se teje un cuadrado de muestra, se mide y se ajusta el número de gancho. No es un trámite, es la única forma de saber si el resultado coincidirá con el patrón.
Los asteriscos y corchetes indican repeticiones. Un fragmento como 2 pa, 1 cad repetido cuatro veces significa que ese bloque se teje cuatro veces seguidas. Los paréntesis suelen agrupar instrucciones que van en el mismo punto de base. Cuando el patrón dice girar al final de la vuelta, se teje de ida y vuelta; cuando dice unir con punto raso, se teje en rondas. Confundir esas dos lógicas descoloca por completo el conteo.
Un truco útil es marcar el inicio de cada vuelta con un marcador de puntos, un clip o un hilo de otro color. En rondas, ese marcador evita perder dónde empieza la siguiente; en vueltas, sirve para contar sin depender de la memoria. También ayuda leer el patrón completo una vez antes de tomar el gancho, aunque no se entienda todo: así se reconocen las partes repetidas y se anticipan los cambios de punto.
Qué hacer cuando la pieza sale torcida o con hoyos
Casi siempre el problema es de tensión, no de habilidad. Si la orilla se curva hacia adentro, el tejido está apretado; si se ondula hacia afuera, está flojo. Cambiar de número de gancho es la corrección más rápida y la menos costosa: medio milímetro de diferencia altera de forma visible el resultado.
Otra causa frecuente es contar mal la cadena de inicio o saltarse el primer punto de cada vuelta. En el medio punto, la cadena de giro suele ser de uno; en el punto alto, de dos o tres. Esa cadena no es un punto tejido y no se cuenta como tal, pero ocupa el lugar del primero. Si se teje encima de ella, la orilla crece vuelta tras vuelta.
Los hoyos aparecen cuando se teje en el espacio entre puntos en lugar de en la lazada superior del punto. Para una tela compacta, el gancho entra por las dos hebras de la V superior; para un efecto calado, se entra por el hueco. Ninguna de las dos formas es un error, pero mezclarlas sin intención produce una superficie irregular.
Para quién teje y por qué importa el contexto
El crochet tiene una comunidad amplia detrás de los patrones. Organizaciones como Warm Up America y Project Linus reciben mantas y cuadrados tejidos para personas en hospitales, refugios y programas infantiles; también se tejen gorros para pacientes en tratamiento de quimioterapia y para bebés prematuros. Esa tradición explica por qué muchos patrones gratuitos están pensados en cuadrados de tamaño fijo: se tejen por separado y se unen después.
Para quien teje con niños o para niños, la ventaja del crochet es que un cuadrado pequeño ya es un objeto terminado. No hace falta dominar una prenda completa para obtener algo útil. Un gorro de recién nacido, una funda para celular o una manta para mascota se resuelven con los cuatro puntos básicos y una tarde de práctica.
La constancia importa más que la velocidad. Tejer quince minutos diarios durante una semana enseña más que tres horas seguidas un domingo. El gancho, el hilo y la cuenta de puntos se vuelven automáticos antes de lo que parece, y entonces el patrón deja de ser un jeroglífico para convertirse en instrucciones.